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Técnico supervisando paneles de monitorización de una infraestructura cloud en una sala de operaciones

Cloud gestionado: qué es y cuándo merece la pena externalizar la gestión de tu infraestructura

Una infraestructura cloud no se queda funcionando sola. Hay que vigilarla, actualizarla, hacer copias de seguridad y estar disponible cuando algo falla, a cualquier hora. Muchas empresas lo hacen con el equipo que tienen, y a menudo funciona hasta el día que deja de funcionar. En este artículo explicamos qué es el cloud gestionado, qué… Ver Artículo

Una infraestructura cloud no se queda funcionando sola. Hay que vigilarla, actualizarla, hacer copias de seguridad y estar disponible cuando algo falla, a cualquier hora. Muchas empresas lo hacen con el equipo que tienen, y a menudo funciona hasta el día que deja de funcionar.

En este artículo explicamos qué es el cloud gestionado, qué incluye realmente, en qué se diferencia una gestión proactiva de una reactiva y cuándo merece la pena externalizar la gestión de tu infraestructura.

Qué es el cloud gestionado

El cloud gestionado es una infraestructura cloud cuya operación diaria lleva un proveedor especializado. La empresa decide qué necesita y para qué lo usa, y el proveedor se encarga de que funcione, de que esté vigilada y de que responda cuando algo falla.

Es la diferencia entre alquilar recursos y alquilarlos con alguien que los cuida. Con un cloud a secas, la empresa recibe servidores, almacenamiento y redes, pero sigue siendo responsable de configurarlos, mantenerlos y protegerlos. Con el cloud gestionado, esa parte operativa pasa a un equipo que trabaja con ella todos los días.

Qué incluye la gestión de una infraestructura cloud

En nuestro servicio de administración de sistemas, por ejemplo, el trabajo se reparte en estas áreas:

  • Monitorización continua: supervisión de la disponibilidad, el rendimiento y los servicios críticos, además de vigilar el consumo de recursos para detectar cuellos de botella.
  • Alertas: avisos de disponibilidad, rendimiento, capacidad y seguridad, para actuar antes de que el problema llegue al usuario.
  • Copias de seguridad: se configuran, se supervisan y se restauran cuando hace falta.
  • Seguridad y actualizaciones: actualizaciones de seguridad, versiones estables de los servicios y revisión de los componentes que se quedan obsoletos.
  • Soporte técnico: un equipo de guardia que puede intervenir las 24 horas del día, los 365 días del año, para diagnosticar, restaurar el servicio y revisar después qué ocurrió.
  • Evolución del entorno: cambios de configuración y ampliaciones a medida que cambian las necesidades del negocio.

Y no se limita a un único tipo de entorno. Cubre Linube Cloud, AWS, Azure, Google Cloud e infraestructuras híbridas o multicloud, y también servidores alojados fuera de Linube, que se gestionan de forma remota con acceso autorizado por el cliente.

Gestión proactiva frente a gestión reactiva

En una gestión reactiva, alguien se entera de que hay un problema cuando el problema ya existe: la web va lenta, el servidor se queda sin espacio o un cliente llama para avisar. La gestión proactiva busca el orden contrario: vigilar para detectar la señal antes de que se convierta en incidencia.

En la práctica se nota en cosas concretas. Una alerta de capacidad avisa de que un servidor se está quedando corto antes de que se sature. Una revisión posterior a cada incidencia busca la causa de fondo para que no se repita. Y la vigilancia del consumo de recursos permite ajustar la infraestructura a lo que se usa de verdad, el mismo principio que aplicamos al optimizar costes en Google Cloud.

Cuándo merece la pena externalizar la gestión de tu infraestructura

No todas las empresas necesitan externalizar, pero hay señales que se repiten:

  • Dependes de una sola persona. Si la infraestructura la entiende una única persona, unas vacaciones, una baja o un cambio de empresa son un riesgo.
  • Las incidencias fuera de horario te preocupan. Una tienda online o una aplicación crítica no puede esperar al lunes.
  • Tienes copias de seguridad, pero nadie ha comprobado que se pueden restaurar.
  • Tu equipo técnico dedica más tiempo a mantener que a construir.
  • La factura cloud crece y no sabes por qué.

En resumen, esta es la diferencia entre gestionarlo tú y delegarlo:

Gestionarlo tú Cloud gestionado
GuardiasHay que montar turnos o depender de alguien que esté disponible. GuardiasUn equipo de guardia cubre las 24 horas, los 365 días del año.
ConocimientoDepende de lo que sepa el equipo y de que nadie se vaya. ConocimientoUn equipo especializado que trabaja a diario con entornos como el tuyo.
Copias de seguridadSe hacen si alguien tiene tiempo de configurarlas y revisarlas. Copias de seguridadSe configuran, se supervisan y se restauran cuando hace falta.
Tiempo del equipoParte de la jornada se va en mantenimiento. Tiempo del equipoEl equipo puede centrarse en el negocio.

Si te reconoces en dos o tres de las señales, probablemente compense. Si ya tienes un equipo de sistemas dimensionado, con guardias y procesos, quizá la externalización total no haga falta y lo razonable sea cubrir solo lo que no llegas a cubrir. Por eso la gestión también puede contratarse por horas, para tareas puntuales, o de forma mensual, para un mantenimiento continuo.

Cómo lo hacemos en Linube

En Linube gestionamos infraestructura cloud con un equipo propio y sobre una plataforma con las certificaciones ISO 27001 y ENS Categoría Alta (puedes ver el detalle en nuestras certificaciones). Trabajamos con tu entorno actual, sea nuestro cloud, AWS, Azure o Google Cloud, y adaptamos el nivel de gestión a lo que necesitas en cada momento. Si dudas sobre qué parte compensa externalizar, lo más rápido es contarnos cómo está montado tu entorno: desde ahí es sencillo ver qué conviene delegar y qué no.