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¿Qué son los NFT y cómo están revolucionando el coleccionismo digital?

Publicado enNovedades en marzo 10, 2021 10:00 am

Hace unas horas saltaba la noticia: Jack Dorsey, CEO de Twitter, ponía a la venta el primer tuit de la historia de su plataforma como NFT. Por extraño que parezca, no es el primer tuit que se vende. Solo en 2020 se “vendieron” más de 400 mensajes publicados en Twitter; pero sí es el primero que lo hace a través de los tokens no fungibles.

¿Qué es NFT?

Los NFT, o tokens no fungibles, son activos digitales únicos que, a diferencia de otros criptoactivos similares como el bitcoin, no fue diseñado para utilizarse como moneda o forma de pago. Como cualquier token, los NFT también son únicos, irrepetibles e indivisibles y pueden utilizarse para representar la propiedad real de un objeto digital dentro de una cadena de blockchain.

Generalmente, los NFT se asocian con un producto o bien cultural. Podríamos decir que los NFT sirven para elevar a la categoría de arte propiamente dicho algo que haya surgido de internet. Algo así como, por ejemplo, convertir un meme en un Van Gogh o la última obra de Banksy. Un producto digital único cuya posesión le corresponde a la persona que tiene un determinando NFT.

¿Cuáles son sus características?

Los NFT se caracterizan por ser indivisibles. Es decir, el token no puede fragmentarse como sí sucede con las criptomonedas, por lo que no es posible tener una parte de un NFT: se posee siempre el token completo.

En una analogía con lo que siempre hemos considerado obras de arte, los NFT constituyen una copia única y original de un producto digital. Esto no quiere decir que, al igual que sucede con otras formas de arte, no pueda haber réplicas o copias, pero nunca falsificaciones. El propietario del NFT siempre será el poseedor de la obra original. Así podrá certificarlo y además podrá obtener comisiones de las transferencias que se hagan de la obra original.

Al tratarse de una cadena de blockchain la información nunca se podrá eliminar. Será posible editarla o transferirla a un propietario diferente, pero no podrá destruirse, ya que el blockchain se caracteriza por su trazabilidad; algo que no es compatible con el borrado de una cadena o parte de una cadena de bloques. De esta forma siempre se mantendrá la información del propietario actual, de los anteriores si los hubiera, del creador original y demás datos relacionados con una obra determinada.

¿Cómo funcionan los NFT?

Su funcionamiento varía en función de la plataforma blockchain en la que se ejecuten. Pero a pesar de esas pequeñas diferencias, los NFT siguen la estructura de los estándares ERC-721 y ERC-1155 de Ethereum; con los que se crearon herramientas que facilitan la creación, transferencia, modificación o eliminación de los tokens mediante smart contracts.

Estos contratos inteligentes permiten almacenar la información de un NFT y las transacciones que se hayan realizado con el token. A pesar de su nombre, los Smart contracts son más bien una especie de programas que funcionan dentro de una cadena blockchain y que permiten al usuario crear un NFT y representar un determinado producto con ese token.

Por su naturaleza, los Smart contracts permiten almacenar cualquier cosa dentro de un NFT. Este tipo de token podría emplearse, por ejemplo, a modo de DNI donde cada persona tiene un número de identificación único y fácilmente rastreable para obtener información de ese individuo. Algo así como codificar el historial de cada persona en un número único que requiere de determinadas técnicas para el acceso a la información.

¿Cómo pueden afectar a nivel social?

Aunque, al igual que el blockchain, sea una tecnología de difícil adopción puede crear situaciones “curiosas”. Si ahora visitamos museos para contemplar obras de arte, es probable que en algún momento lo hagamos para observar otro tipo de productos culturales de la era digital. Algo así como ir a ver el famoso Nyan Cat; que fue vendido hace solo unos días a mediante criptomonedas por un valor de 580.000 dólares.

Gracias a los NFT los productos culturales que circulan de forma totalmente gratuita por internet podrían revalorizarse. Ya que además de coleccionar obras de arte, como cuadros o esculturas, también podremos hacerlo con algo tan cotidiano como un meme permitiendo, además, identificar a su creador original. De esta forma se tendría cierto control sobre las copias y apropiaciones indebidas de una determinada obra. Y es aquí donde entra en juego el movimiento de Jack de poner a la venta el primer tuit de la historia.

Con los NFT se puede dar valor y propiedad a un objeto digital, aunque después pueda editarse o crearse otras obras a partir de la misma. Que el primer tuit esté a la venta no quiere decir que deje de estar disponible en Twitter ni que no se pueda interactuar con él. Simplemente pasará a ser una copia única a inalterable de un objeto digital propiedad del mejor postor; donde su valor lo habrán establecido los propios usuarios que han considerado que sea un objeto artístico.

Como las obras de arte de siempre, los NFT son una nueva forma de inversión o alarde de poder donde reinará la especulación. El valor artístico de estas obras será mucho más bajo que el valor NFT, entre otras cosas porque son productos al alcance de todos, pero al menos cada vez que se transfieran el autor de la obra original podrá recibir parte de comisión. Y con ello, se limitará un poco el todo gratis en internet.